Había
una vez en una ciudad llamada Buenos Aires un monstruo que le decían Zorford.
Tenía la cara deforme, ojos rojos, colmillos y de su boca caía sangre. Su
debilidad eran las balas de diamante.
Pasó
que una familia se mudó a Buenos Aires porque su abuela y abuelo se sentían mal
de salud. Una noche su nieto escuchó un ruido y salió corriendo al patio del
fondo. Ahí estaba Zorford. El monstruo lo miró al chico con sus ojos rojos y el
chico gritó como nenita tan fuerte que despertó a su familia. Su papá sacó una
bala de diamante que había encontrado en una mina. Al diamante lo puso en su
arma de policía y le dijo a Zorford: "Hasta la vista baby". Le
disparó justo en la cabeza de Zorford. Entonces el monstruo explotó en
pedacitos.
Luis María, "5° A"
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