Había una vez una bruja que era mala y se llamada Agustina.
Lanzaba hechizos a personas inocentes y buenas.
Pero un día conoció a un duende llamado Alejandro y se
enamoró. Se casaron y se fueron a vivir a
una casa con espíritus malignos. A la bruja no le asustaba, pero al duende sí.
La bruja Agustina le preguntó: "¿Qué te pasa
Alejandro?"
"Nada, tengo un poquito de miedo"- le respondió el duende.
"No tengas miedo, los espíritus son mis hermanos, no
te van a ser nada, sos mi esposo y no te van a ser nada, a mi esposo no le hacen
nada" – repetía la bruja.
Y con el tiempo Agustina se volvió buena y hermosa y no hizo
más hechizos a inocentes.
Iara, "5 B"
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