Había una vez una niña llamada
Caperucita ella le había dicho a su mamá que su abuelita estaba enferma.
Ella se puso a cocinar galletitas,
tortas y frutas para llevarle algo rico a su abuela para que se mejorara. Metió
todo en la canasta y emprendió viaje. Su madre le dijo: "Ve con cuidado".
Ya llegando a los dos caminos
apareció el lobo y le dijo: "¡Hagamos una carrera a la casa de la abuela!"
Caperucita llegó y vio al lobo
sentado tomando el té con la abuelita. Se sentó con ellos.
También llegó el cazador y pensó
que el lobo iba a comer a la abuelita. Pero Caperucita le dijo: "No le
hará daño porque mi abuelita lo invitó a tomar el té con nosotros, Quédese y le
compartiremos".
Romina, "6° A"
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