Hace
muchos años en una casa vivía una señora. Como la señora no tenía esposo ni
hijos llamó a la gente de la cooperativa.
Y
el señor fue a la casa y se fijó en la canilla.
La
canilla se rompió porque a la noche un chico se la rompía y ese chico no lo
hacía porque quería es porque está endemoniado y a él lo mandaba Satanás y
todas las noches se aparecía. Y allí la señora empezó a tener miedo y a la
noche cerraba todo y no dejaba nada abierto porque tenía miedo de que le
hiciera algo. Y de ahí llamaron a un curandero y a la medianoche hicieron una trampa
y lo ataron en la cama de la señora. Le ataron los pies y las manos y el
curandero puso un espejo grande. Y en el espejo se veía Satanás. La casa de la
señora era de dos pisos.
El
curandero dijo que lo pusieran en el piso dos y cuando se apareció de nuevo lo
tiraron por la ventana, cuando se cayó al piso se rompió y nunca más se le
metió Satanás.
Cuando
la señora le pregunto si tenía papá mamá o hermanos, y le dijo que no tenía
nada, que era huérfano. Y la señora le preguntó si quería que lo adoptara. El
chico le dijo que sí y después de eso nunca más se rompió la canilla. Y la
señora y el chico vivieron felices por siempre y nunca más llamaron a la gente
de la cooperativa.
Magalí, 6° A
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