Había
una vez un ponilibro que le gustaba leer
muchos libros. Un día cuando se iba a dormir, pasó un
letele y el ponilibro le dijo si quería jugar y el letele le dijo que no. El ponilibro se fue muy triste y el letele le dijo si lo perdonaba porque
tenía problemas. El ponilibro lo perdonó y se hicieron muy buenos amigos.
Autores: Alan
y José, 5to grado B, Escuela Dr. Justo Abel Cartas, Almafuerte.-
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