Yari-i vivía en una selva y se instaló en una casa de paja y
palos. Allí comía y cazaba.
A la mañana se puso a buscar animales. No encontró nada, por
eso buscó frutas. Se puso a comer frutas con otra india, Yera.
A Yera no le gustó la fruta y decía que estaba envenenada.
Yari-i no le creyó y murió envenenado. Y se convirtió en un
árbol de quinotos.

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